lunes, 16 de mayo de 2011

Segundo Medio: Genero narrativo

LA OBRA LITERARIA Y SU DESARROLLO HISTÓRICO

A.    ¿QUÉ ES LA LITERATURA?

Responder esta pregunta no es fácil, ya que a través de la historia nos hemos encontrado con distintas visiones sobre este punto. Un ejemplo de esto sería el enfoque de los formalistas rusos, quienes nos mencionan que “en la literatura se violenta organizadamente el lenguaje ordinario, el que se transforma e intensifica y se aleja sistemáticamente de la forma en que se habla en la vida diaria. Si en una parada de autobús alguien se acerca a mí y me murmura al oído sois la virgen impoluta del silencio, caigo inmediatamente en la cuenta de que me hallo en presencia de lo literario. Lo comprendo porque la textura, ritmo y resonancia de las palabras van más allá de lo abstracto o como lo dirían los lingüistas no existe proporción entre el significante y el significado. El lenguaje empleado atrae sobre sí la atención, hace gala de su material, lo cual no sucede en frases como ¿No sabe que hay huelga de choferes?” (Terry Eagleton).

Por otro lado, quienes plantearon la teoría de la recepción ponen énfasis en el lector, quien es el único capaz de actualizar y darle real valor a lo creado o producido por el autor, en este sentido, nos plantean que la literatura es un proceso interminable en el que se relacionan la producción y recepción del texto con tiempo y espacios múltiples. Finalmente, es interesante plantear que la discusión en torno a qué es la literatura, no está agotada, ya que en ella los juicios de valor que la constituyen son históricamente variables y están cruzados constantemente por las ideologías sociales.

A.1 APROXIMACIÓN A LA OBRA LITERARIA
Para poder realizar un análisis adecuado de cualquier tipo de texto o discurso debemos enfocar nuestro estudio desde dos perspectivas:

A.1.1 El Plano de la Enunciación: Es el acto de utilizar la lengua para la emisión del mensaje en un contexto determinado. Se manifiesta la posición del emisor frente al receptor del mensaje, al contexto espacio–temporal en el que se produce la enunciación y al contenido del propio enunciado, por ejemplo, “He venido hoy aquí a pedirles...”.

A.1.2 El Plano del Enunciado: Es una secuencia de palabras transmitidas, de forma oral o escrita, por un emisor a un destinatario, a través de las cuales se realiza una comunicación dotada de sentido y que se considera concluida. Es un mensaje con sentido completo y concreto dentro de la situación en que se produce. Puede constar de una o varias frases o, incluso, de una sola palabra, como por ejemplo, “¡Cuidado!”.

A.2 CONCEPTO DE OBRA LITERARIA

La forma de acercamiento textual mencionada anteriormente es también aplicable a la obra literaria. Ésta al ser un texto es obviamente afectada por múltiples variables en cuanto a su situación comunicativa (enunciación) que a su vez, encierra un mensaje (enunciado).
Es necesario en este momento clarificar aún más estas ideas:

A.2.1 La Obra Literaria como Fenómeno de Enunciación: En primer lugar se debe reconocer la obra literaria como el acto de producción de un texto bajo ciertas condiciones y circunstancias temporales, espaciales y culturales, entre otras; lo que se suele llamar, contexto de producción.
El autor de la obra es un individuo afectado por factores que lo constituyen (sexo, raza, edad, etc.), los que, entre otras variables, determinan la percepción que se tiene de él como artista.
En algunos casos, esto influye en la creación de la tipología o categorización del escritor o escritora (escritor homosexual, escritora indigenista, cuentista de vanguardia, etc.)
Ahora bien, la relación que tenga este sujeto con su entorno determinarán las visiones de mundo que el autor puede tener, las que se proyectan en el texto literario mediante ciertos recursos o procedimientos de producción discursiva, como metáforas, imágenes, ironías, tópicos, entre otros.
Esta idea ha sido consignada en el facsímil oficial del año 2004 en la siguiente formulación:
“Imagine que está leyendo un estudio acerca de Poeta en Nueva York de Federico
García Lorca. ¿Cuál de los siguientes enunciados integra, en la lectura, elementos del
contexto de producción de la obra?

A) Poeta en Nueva York, de García Lorca, es uno de los libros más importantes de la vanguardia en lengua española.
B) El autor de Poeta en Nueva York, Federico García Lorca, fue asesinado durante la
Guerra Civil Española.
C) La escritura de este libro surge del impacto que tuvo para García Lorca su estancia en Nueva York en 1929.
D) Poeta en Nueva York, de Federico García Lorca, emplea imágenes oníricas para expresar la realidad.
E) Uno de los mejores poemas de Poeta en Nueva York es ‘Paisaje de la multitud que vomita’.”

A.2.2 La Obra Literaria como Fenómeno de Enunciado: Este punto de vista considera la obra literaria como un objeto autónomo hecho con palabras, dejando de lado asociaciones o vinculaciones que se puedan hacer con la situación comunicativa o contexto de producción.
No importa dónde, cuándo o quién escribió la obra, lo que interesa es observar el texto, reconociendo procedimientos y recursos de escritura mediante los cuales se representa en forma estética un mundo.
En este ámbito se reconoce la presencia del ser humano como un ente ficticio (hecho con palabras), podemos estar en presencia de un narrador o de un hablante lírico o de una serie de personajes, quienes también aparecen afectados por determinantes de tipo social y cultural, viviendo además una realidad creada por el autor o escritor.

Esta idea ha sido consignada en el facsímil oficial del año 2004 en la siguiente formulación:
“Es hielo abrasador, es fuego helado,
es herida que duele y no se siente,
es un soñado bien, un mal presente,
es un breve descanso muy cansado”

El amor en este poema es interpretado como
A) privación de la libertad.
B) vivencia de la contradicción.
C) enfermedad permanente.
D) herramienta de salvación.
E) un concepto definible.

En síntesis, entendemos por obra literaria un tipo de arte, o sea, una forma de representación ficticia de una realidad, que se expresa a través de la palabra, ya sea en un mensaje oral o escrito.

B. EL PROCESO DE LA PRODUCCIÓN LITERARIA
A partir de la situación comunicativa básica, y utilizando el lenguaje como material de trabajo, el autor crea una realidad ficticia, homologando en ella la situación comunicativa

LA LITERATURA: EXPRESIÓN, CONTENIDO Y FUNCIONES

A.1 EL PLANO DE LA EXPRESIÓN: LOS GÉNEROS LITERARIOS

En un sentido muy amplio, los géneros literarios son la denominación de un modelo estructural que sirve como criterio de clasificación, de agrupación de textos (atendiendo a las semejanzas de construcción, temática y modalidad de discurso literario) y como marco de referencia y expectativas para escritores y público.

A.1.1 Género Narrativo: Este tipo de discurso configura un mundo ficticio en el que está presente una voz (narrador) que relata hechos que provienen de las acciones generadas por los personajes dentro de un tiempo y espacio determinados, por lo tanto, se percibe preferentemente la función referencial del lenguaje.
Narrar significa relatar un acontecimiento o una serie de acontecimientos. La historia, el periodismo y la literatura narrativa relatan sucesos, entendidos como hechos que se cumplen en una sucesión temporal, y con la participación de personajes.

¿Cuál es, entonces, la diferencia fundamental entre el discurso literario narrativo y los discursos de la historia y el periodismo? Los hechos narrados en los discursos históricos y periodísticos se refieren al mundo real y se valoran desde su propia pertenencia a este mundo.
El discurso literario narrativo relata, en cambio, sucesos que, aunque tengan nexos superficiales o profundos con el mundo real, se configuran como meros discursos que sostienen mundos ficticios que se valoran como sola ficción y que no buscan autentificarse necesariamente desde el mundo real. Aquellos referentes que la literatura toma del mundo real para su configuración se recrean, se hacen nuevamente de palabras.
En la Poética, Aristóteles se refiere al historiador, como quien cuenta lo que ha sucedido, y al poeta como el que relata lo que podría suceder, esto es, los mundos posibles. En todo caso, la narración literaria puede sostenerse en hechos reales, aunque en forma de referente, pero disponiendo de la más amplia libertad para recrearlos, apartarse de ellos, de acuerdo a la imaginación del escritor.
Todo ello nos permite entender y aceptar, a través de una complicidad, que el discurso narrativo literario es creador de mundos autónomos, distintos del mundo real, y sólo existen en el espacio de lo posible. Si bien es cierto que el mundo real es el referente que presta un carácter de verosimilitud a los mundos literarios, el escritor, en un trato implícito con el lector, puede apartarse del mundo real para representar en y sólo a través del lenguaje verbal, nuevas versiones del mundo, pudiendo proyectarse, incluso, hacia la más desbocada fantasía.

A.1.2 Género Lírico: La palabra "lírica" define todo aquello relativo o perteneciente a la lira, o a la poesía propia para el canto. Actualmente, se utiliza dicho concepto para definir uno de los tres principales géneros poéticos, que comprende las composiciones de carácter subjetivo y, en general, todas las obras en verso que no son épicas o dramáticas.
En sus orígenes griegos se trataba de aquella poesía que no estaba destinada a ser leída, sino a ser recitada ante un público por un individuo o por un coro, acompañado de algún instrumento de música, principalmente de la lira. Según la mitología griega, Apolo, dios de las artes, de la belleza y de la adivinación, tocaba hermosas canciones en este instrumento, expresando un mundo subjetivo pleno de emociones.
Se caracteriza por la musicalidad y por la expresión de sentimientos de un emisor ficticio, o hablante lírico y, por ende, por la representación de su subjetividad.
Se distingue por el predominio de la función emotiva o expresiva del lenguaje a cargo de una voz que en este caso pasa a denominarse hablante lírico, quien manifiesta su estado anímico, sus emociones y sentimientos. No excluye secuencias de narración ni de descripción, aunque si éstas aparecen están subordinadas a la manifestación de la propia subjetividad e interioridad del hablante.
La lírica puede estar escrita en verso, es decir, en frase sujeta a ritmo o melodía, o en prosa poética. Un aspecto importante de la lírica es la expresión de sentimientos a través de figuras literarias o retóricas. La función poética del lenguaje –predominio de la forma del mensaje– queda así en evidencia cuando predominan en un texto estas figuras.

A.1.3 Género Dramático: En este género predomina la función apelativa del lenguaje, dada su configuración dialógica. El mundo representado se manifiesta a través de distintas formas discursivas (diálogo, monólogo, soliloquio, etc.)

A.1.3.1 Diferencia entre obra dramática y obra teatral

La obra dramática es sólo literatura, es decir, es una creación de lenguaje concebida por un autor llamado dramaturgo, quien inventa y desarrolla, a partir de un conflicto, una o más acciones en un espacio y tiempo determinado.
La obra dramática es todo aquel mundo creado por un autor y susceptible de ser representado escénicamente ante un público, por tanto, posee una virtualidad teatral, es decir, la posibilidad de ser representada.
El objetivo de su creación es su representación, aunque muchas de ellas no logran este propósito. Para la creación de una obra dramática, el dramaturgo puede hacer uso de algunos elementos técnicos, como: acto, cuadro, escena, acotación, aparte y mutis, los que serán explicados más adelante.
La obra teatral es la concreción, o representación, de la obra dramática (mediante la puesta en escena se muestra de manera directa –audible y visible– el texto), para que los espectadores participen, se interesen y se conmuevan.
En una representación teatral intervienen una serie de elementos que contribuyen a su realización, como actores, maquillaje, vestuario, iluminación, escenografía, música, ambientación, interpretación, dicción.

A.2 EL PLANO DEL CONTENIDO: TEMAS Y TÓPICOS

A.2.1 Los Temas Literarios: En la literatura en general encontramos grandes temas, estos son ideas centrales en torno a las cuales se organizan los otros elementos de la obra, expresándose en situaciones típicas, en el sentido de que se han presentado desde siempre en la historia de la humanidad. Estos grandes temas llenan de sentido el mundo de la obra, permitiendo la generación de acciones.

Algunos de los temas que se han repetido a través de toda la historia literaria son:

A.2.1.1 El amor contrariado, o imposible: el amor entre dos seres se hace imposible por diversas razones como oposición paterna, desigualdad social, rivalidad entre familias, etc. El ejemplo por excelencia es Romeo y Julieta, de William Shakespeare.

A.2.1.2 La muerte: se puede interpretar comúnmente como la muerte física, la desesperanza, la pérdida, etc. Un claro ejemplo de este tema se da el texto La amortajada, de María Luisa Bombal.

A.2.1.3 Los celos: La morbosa suspicacia de ser engañado por parte del ser que se ama ha constituido un tema esencial del género dramático en particular. Basta recordar Otelo, de Shakespeare.

A.2.1.4 El viaje: Es un tránsito del individuo, ya sea físico o psicológico. Estos generalmente se dan interrelacionados. Algunos tipos de viajes son:

a)      El viaje físico: Es un desplazamiento del héroe a través del espacio, generalmente está asociado a las novelas de aventuras o a las crónicas de viajes o a las novelas de caballerías. Este tema lo hayamos ya en clásicos como La Odisea, de Homero, en la cual la ira del dios Poseidón obliga a peregrinar por años al héroe Odiseo tras la guerra de Troya, para lograr reencontrarse con su esposa Penélope y su hijo Telémaco.

b)     El viaje iniciático: En el cual el "héroe" debe cumplir distintos "ritos", sometiéndose a "pruebas de iniciación" hasta lograr cumplir su objetivo, generalmente es el acceso a una nueva etapa de su desarrollo como individuo. Como por ejemplo, el libro Siddhartha, de Hermann Hesse.

c)      El viaje mítico: Se reconoce por el tránsito que va desde los elementos físicos para llegar al contacto con los elementos originarios de la esencia humana y de la naturaleza. Ejemplo de este viaje tenemos el libro Los pasos perdidos, del cubano Alejo Carpentier.

d)     El viaje interior: En la medida en que se desarrolla el viaje el héroe se va autorreconociendo y adquiriendo mayor madurez psicológica. Este viaje está relacionado con el viaje iniciático.

A.2.2 Los Tópicos Literarios: Los tópicos son temas recurrentes que se originan en la retórica o en el arte del bien decir. Los tópicos recogen una serie de lugares comunes y los convierten en fórmulas o clichés, las cuales se reiteran a través del tiempo y llevan consigo todo el peso de una tradición.
Algunos de los tópicos clásicos más comunes son:

A.2.2.1 Carpe diem (Aprovecha el día): este tópico proviene de una oda horaciana en la que se invita a vivir intensamente el momento presente de la vida. Este tópico se desarrolló preferentemente en el Renacimiento, época de profunda exaltación de lo humano, producto de la conciencia de la fugacidad de la vida, directamente relacionada el tópico Collige, virgo, rosas.

A.2.2.2 Collige, virgo, rosas (La fugacidad de la juventud): se refiere a lo efímera que es la juventud en cuanto a la belleza y a la vida en general. Por lo cual está relacionado con disfrutar el momento o carpe diem. Ejemplo:

SONETO XXIII (Garcilaso de la Vega)
“En tanto que de rosa y azucena
se muestra la color en vuestro gesto,
y que vuestro mirar ardiente, honesto,
enciende al corazón y lo refrena;
y en tanto que el cabello, que en la vena
del oro se escogió, con vuelo presto,
por el hermoso cuello blanco, enhiesto,
el viento mueve, esparce y desordena;
coged de vuestra alegre primavera
el dulce fruto, antes que el tiempo airado
cubra de nieve la hermosa cumbre.
Marchitará la rosa el viento helado,
Todo lo mudará la edad ligera,
por no hacer mudanza en su costumbre”.

A.2.2.3 El locus amoenus (Lugar ameno): se refiere a la descripción de un paisaje perfecto o ideal, sin ningún tipo de carencia. Dicho paisaje, generalmente, está compuesto de árboles, una fuente o arroyo, flores, etc. Ejemplo:

"Convida a un dulce sueño
aquel manso ruido
del agua que la clara fuente envía,
y las aves sin dueño con canto no aprendido
hinchen el aire de dulce armonía;
háceles compañía,
a la sombra volando,
y entre varios olores,
gustando tiernas flores
la solícita abeja susurrando… "
Garcilaso de la Vega, Égloga segunda (fragmento)

A.2.2.4 Beatus ille (Feliz aquél): este tópico alude al hombre que logra hacer todo aquello que lo hace feliz. En su origen se asocia a la felicidad conseguida a través de
la sabiduría. Ejemplo:
"¡Qué descansada vida
la del que huye el mundanal rüido,
y sigue la escondida
senda por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo han sido!”
Fray Luis de León, Vida retirada (fragmento).

A.2.2.5 Edad de oro: tópico histórico relativo a un tiempo y espacio de ensoñada perfección, asociado a una visión utópica del mundo.

“¡Dichosa edad y siglos dichosos aquellos a quien los antiguos pusieron nombre de dorados, y no porque en ellos el oro, que en esta nuestra edad de hierro tanto se estima, se alcanzase en aquella venturosa sin fatiga alguna, sino porque entonces los que en ella vivían ignoraban estas dos palabras de tuyo y mío!
Eran en aquella santa edad todas las cosas comunes; a nadie le era necesario, para alcanzar su ordinario sustento, tomar otro trabajo que alzar la mano, y alcanzarle de las robustas encinas, que liberalmente les estaban convidando con su dulce y sazonado fruto. Las claras fuentes y corrientes ríos, en magnífica abundancia, sabrosas y transparentes aguas les ofrecían. (…) Todo era paz entonces, todo amistad, todo concordia: aún no se había atrevido la pesada reja del corvo arado a abrir ni visitar las entrañas piadosas de nuestra primera madre, que ella sin ser forzada, ofrecía por todas partes de su fértil y espacioso seno lo que pudiese hartar, sustentar y deleitar a los hijos que entonces la poseían. Entonces sí que andaban las simples y hermosas zagalejas de valle en valle, y de otero en otero, en trenza y en cabello, sin más vestidos de aquellos que eran menester para cubrir honestamente lo que la honestidad quiere y ha querido siempre que se cubra...” Miguel de Cervantes, Don Quijote. (fragmento cap. XI, 1º parte)

A.2.2.6 Falsa modestia: discurso que busca ganarse la benevolencia, la atención y la docilidad de los oyentes. Ejemplo:
“No las damas, amor, no gentilezas
de caballeros canto enamorados,
ni las muestras, regalos y ternezas
de amorosos efectos y cuidados;
mas el valor, los hechos, las proezas
de aquellos españoles esforzados,
que a la cerviz de Arauco no domada
pusieron duro yugo por la espada.
Suplícoos, gran Felipe, que mirada
esta labor, de vos sea recebida,
que, de todo favor necesitada,
queda con darse a vos favorecida.
Es relación sin corromper sacada
de la verdad, cortada a su medida;
no despreciéis el don, aunque tan pobre,
para que autoridad mi verso cobre.”
Alonso de Ercilla, La Araucana (fragmento).

A.2.2.7 El mundo al revés: tópico que alude a la transgresión de los límites e inversión de los roles sociales. Ejemplo:
“Érase una vez un lobito bueno
al que maltrataban todos los corderos,
había también un príncipe malo,
una bruja hermosa y un pirata honrado...,
todas estas cosas había una vez
en que yo soñaba un mundo al revés”
José Agustín Goytisolo, El lobito bueno

A.2.2.8 Ubi sunt (Dónde están): Se genera a partir de una serie de interrogaciones retóricas sobre el paradero final (la muerte) de personajes famosos de la historia. Ejemplo:
¿Qué se hizo el Rey Don Juan?
Los Infantes de Aragón
¿qué se hicieron?
¿Qué fue de tanto galán,
qué de tanta invención
que trajeron?
¿Fueron sino devaneos,
qué fueron sino verduras
de las eras,
las justas y los torneos,
paramentos, bordaduras
y cimeras?
¿Qué se hicieron las damas,
sus tocados y vestidos,
sus olores?
¿Qué se hicieron las llamas
de los fuegos encendidos
de amadores?
¿Qué se hizo aquel trovar,
las músicas acordadas
que tañían?
¿Qué se hizo aquel danzar,
aquellas ropas chapadas
que traían?
Jorge Manrique, Coplas a la muerte de su padre (fragmento).

LAS FUNCIONES DE LA LITERATURA

A.3.1 Función Estética de la Obra Literaria: De manera primordial, la obra literaria busca originar, promover la belleza (considerando que este concepto es variable en cada época). Por ejemplo, durante la época barroca latinoamericana nos encontramos con el siguiente poema:
“En perseguirme Mundo, ¿qué interesas?
¿En qué te ofendo, cuando sólo intento
poner bellezas en mi entendimiento
y no entendimiento en las bellezas?
Yo no estimo tesoros ni riquezas;
y así, siempre me causa más contento
poner riqueza en mi pensamiento
que mi pensamiento en las riquezas.”
Sor Juana Inés de la Cruz
A.3.2 Función Didáctico – Moral: La obra literaria intenta dar una enseñanza moral. Trata de regular los valores y las costumbres de las personas. Esta función ha tenido más preponderancia en algunas épocas, tales como, la Edad Media y el Neoclasicismo.
Las fábulas, por ejemplo, tienen una enseñanza o moraleja. A continuación transcribiremos una fábula, cuya moraleja dice relación con la manía humana de ver los defectos en los demás y no reconocer los propios:
“En una alforja al hombro
llevo los vicios;
los ajenos, delante;
detrás, los míos.
Esto hacen todos:
así ven los ajenos,
mas no los propios.”
Félix María de Samaniego, La Alforja

A.3.3 Función Cognoscitiva: La obra literaria intenta entregar conocimiento de la realidad en que se sitúa. Leamos el siguiente ejemplo:
“Hacia donde se inclinen los temblorosos sentidos del hombre,
florecerán como ramas hinchadas de conocimiento
porque no hay ni habrá secreto en todo el universo
que no sea develado por la luminosa poesía.”
J. Voigh

A.3.4 Función de Crítica social: La obra literaria aborda también la "cuestión social" y los problemas éticos del medio histórico en que se desarrolla. Tendencias como el realismo, el naturalismo, el indigenismo (en hispanoamérica) y el realismo socialista son ejemplos claros de la muestra de la crítica de la realidad social, de los problemas indígenas y de las clases obreras.
En la lírica también ha sido muy utilizada esta función, ya que a través de la poesía se puede llamar la atención sobre temas contingentes. Como ejemplo, transcribiremos un poema chileno:
“A la Gente Pobre se le comunica
Que hay Cebollas para Ella en la Municipalidad de Santiago.
Las Cebollas se ven asomadas a unas ventanas
Desde el patio de la I. Municipalidad de Santiago.
Tras las ventanas del tercer piso se divisan
Unas guaguas en sus cunas y por las que están un poco más abajo
Se ve algo de las Cebollas para la Gente Pobre.”
Rodrigo Lira

A.3.5 Función de Entretención: En general esta función se asocia a la literatura popular o de masas (novela policial, novela rosa, etc.), la que tiende a poner énfasis en el desarrollo de las acciones.
“Jacques Sauniére, el renombrado conservador, avanzaba tambaleándose bajo la bóveda de la Gran Galería del Museo. Arrematió contra la primera pintura que vio, un Caravaggio. Agarrando el marco dorado, aquel hombre de setenta y seis años tiró de la obra de arte hasta que la arrancó de la pared y se desplomó, cayendo boca arriba con el lienzo encima. Tal como lo había previsto, cerca se oyó el chasquido de una reja de hierro que, al cerrarse, bloqueaba el acceso a la sala. El suelo de madera tembló. Lejos, se disparó una alarma. El conservador se quedó ahí tendido un momento, jadeando, evaluando la situación. «Todavía estoy vivo.» Se dio la vuelta, se desembarazó del lienzo y buscó con la mirada algún sitio donde esconderse en aquel espacio cavernoso.”
Dan Brown, El código Da Vinci.

B. UNA TIPOLOGÍA LITERARIA: LITERATURA CULTA Y LITERATURA POPULAR O DE MASAS.

Se trata de dos tipos de literatura, pero que en ningún caso se excluyen. Ambas formas se encuentran y complementan en la historia de la literatura.

B.1 LITERATURA CULTA O CANÓNICA
Es la literatura reconocida institucionalmente como tal. Tiene una fuerte idea de la creación individual independiente de un público masivo. Es una literatura que trasciende en el tiempo, enriqueciéndose en lecturas renovadoras que no la agotarán nunca.
Características:
• Es estable y tiene un alto grado de organización estructural.
• Es original y tiene el sello individual del autor.
• Tiene un alto grado de elaboración formal y estilística que no descuida ni la expresión ni el material temático.
• Apunta a la imaginación, es audaz e innovadora.

B.2 LITERATURA POPULAR O DE MASAS
Suele ser menospreciada por los grupos culturales dominantes. Nace como un producto de las sociedades industrializadas, sobre todo a partir del siglo XIX, y es consumida por grandes sectores de la población. Su función se reduce, en su gran mayoría, a la evasión y al entretenimiento.
Características:
• Es consumida por amplios sectores de la población lectora, lo que lleva a sus autores a entregar elementos previsibles y rudimentarios.
• No existe una organización de los elementos en función de una unidad superior. A veces son estructuras temáticas acumuladas.
• Tiende a concentrarse en el material temático, en perjuicio de la elaboración verbal.
Algunos géneros de literatura popular son: relato policial, novela de aventuras, cuentos y novelas de ciencia ficción, cuentos de hada, novela rosa, folletín y novela por entregas.
Algunos autores de la literatura popular son: Ágatha Christie (relato policíaco), Corín Tellado (novela rosa), Paulo Coelho (novela de autoayuda).


SIGLOS
PERIODO
CARACTERÍSTICAS
EJEMPLOS
s. VIII
AC. /
s. V DC
Clásico grecolatino
Visión de mundo politeísta y antropomorfa.
 Visión integral del ser humano. Alma, cuerpo y mente.
 Predestinación del ser humano.
Edipo Rey (Sófocles)
 El arte de amar (Ovidio)
s. V /
s. XV

Medieval
Visión teocéntrica del mundo.
�� Valoración de la continuidad
del alma después de la
muerte.
�� La literatura es utilizada
como instrumento
moralizante.
�� Usos de motivos relativos a:
la muerte y su concepción
cristiana; la fugacidad de los
valores terrenales; el
sufrimiento, el amor divino,
la vida de los santos.
Poema de Mío Cid
(Anónimo)
�� Milagros de Nuestra Señora
(Gonzalo de Berceo)
�� Libros de Buen Amor (Juan
Ruiz)
�� Amadís de Gaula
(Anónimo)
s. XV /
s. XVI
Renacentista
Visión antropocéntrica del
mundo.
�� Actitud racionalista ante la
vida.
�� La mitología grecolatina se
usa como fuente motivadora
de asuntos.
�� Exaltación hacia el hombre y
todo lo humano.
La Divina Comedia (Dante
Alighieri)
�� Églogas (Garcilaso de la
Vega)
s. XVII
Barroco
Modo expresivo muy
recargado.
�� Desencanto por el hombre y
lo humano, desengaño
respecto a los valores
terrenos (influencia de la
contrarreforma católica).
�� Dentro de este período
existen dos corrientes:
Culteranismo (predominio de
la forma) y Conceptismo
(predominio de las ideas)
El Ingenioso Hidalgo Don
Quijote de la Mancha
(Miguel de Cervantes)
�� Sonetos (Culteranista)
(Luis de Góngora)
�� Sonetos (Conceptista)
(Francisco de Quevedo)
�� La Vida es Sueño (Pedro
Calderón de la Barca
s. XVIII
Neoclásico
Es un regreso a lo clásico
grecolatino.
�� Predominio de la razón ante
lo emotivo.
�� En el arte es más importante
la forma que el contenido.
�� Función didáctica.


El Sí de las Niñas (Leandro
Fernández de Moratín)
s. XIX
Romántico
Nació como reacción a los
preceptos rígidos del
Neoclasicismo.
�� Predominio de las pasiones ante la razón.
�� En la literatura es más
importante el contenido que
la perfección formal.
Werther (Johann Goethe)
�� Don Juan Tenorio (José
Zorrilla)
�� Rimas y Leyendas (Gustavo Adolfo Bécquer)
s. XIX
Realista
Testimonios de ambientes
sociales y retratos de
individuos.
�� La literatura es expresión
crítica de una sociedad.
�� Al escritor realista le interesa
presentar el mundo de la
manera más objetiva posible
Eugenia Grandet (Honorato
de Balzac)
�� Como en Santiago (Daniel
Barros Grez)
�� Zurzulita (Mariano Latorre)
s. XIX
Naturalista
Preferencia por los temas
que se desarrollan en
ambientes bajos.
�� Se crea la novela social.
(Tesis determinista).
�� Se intensifica la crítica social
Rojo y Negro (Stendhal)
�� La Bestia Humana (Emile
Zolá)
�� Sub Terra (Baldomero Lillo)
s. XX
Superrealista
Incorporación de modos
literarios como el monólogo
interior, el estilo indirecto
libre, etc.
�� En Latinoamérica surge el
“boom” literario (reflexión
sobre la identidad
latinoamericana).
�� Concepción del ser humano
como un hombre desvalido
frente al mundo.
�� Visión escéptica del futuro de
la humanidad.
Cien Años de Soledad
(Gabriel García Márquez)
�� Rayuela (Julio Cortazar)
�� Ulises (James Joyce)
�� La Metamorfosis (Franz
Kafka)


EL GÉNERO NARRATIVO I

1. EL ACTO DE NARRAR
Narrar significa relatar un acontecimiento o una serie de acontecimientos. La historia, el periodismo y la literatura narrativa relatan sucesos, entendidos como hechos que se cumplen en una sucesión temporal, en un espacio teórico o geográfico determinado y con la participación de personajes de la más diversa índole.
¿Cuál es, entonces, la diferencia fundamental entre el discurso literario narrativo y los discursos de la historia y el periodismo? Los hechos narrados en los discursos históricos y periodísticos verdaderamente ocurrieron, pertenecen al mundo real. El discurso literario narrativo relata, en cambio, sucesos reales o imaginarios, configurando un mundo ficticio.
En la Poética, el ilustre Aristóteles se refiere al historiador, como quien cuenta lo que ha sucedido, y al poeta como el que relata lo que podría suceder, esto es, los mundos posibles. En todo caso, la narración literaria puede sostenerse en hechos reales, aunque en forma de referente, pero disponiendo de la más amplia libertad para transformarlos, apartarse de ellos, según se le antoje a la soberana imaginación del escritor.
Todo ello nos permite entender y aceptar, a través de una extraña complicidad, que el discurso narrativo literario es creador de mundos autónomos, distintos del mundo real, y sólo existen en el espacio de lo posible. Si bien es cierto que el mundo real es el referente que presta un carácter de verosimilitud a los mundos literarios, el escritor, en complicidad flagrante con el lector, puede apartarse del mundo real para representar en y sólo a través del lenguaje verbal, nuevas versiones del mundo, pudiendo proyectarse, incluso, hacia la más desbocada fantasía.

2. ELEMENTOS BÁSICOS DE UNA NARRACIÓN
En todo discurso narrativo siempre está presente una voz que relata los hechos: el narrador.
No debe confundirse narrador con autor.
• El autor es (o fue) un ser humano siempre externo a la construcción narrativa, y es quien determina el tipo de narrador que quiere para su historia.
• El narrador es un elemento ficticio, creado por el autor, y permanecerá vigente todo el tiempo que la novela o cuento existan como tales.
Dentro del discurso narrativo, encontramos a los personajes, generadores y participantes de los hechos, los que se desarrollan en un tiempo y espacio determinados. Los personajes son seres imaginarios que exhiben distintos grados de importancia. El protagonista es el personaje más significativo del relato.
Suele estar presente otro personaje que lo enfrenta, oponiéndose a sus acciones: es el antagonista. Existen, además, otros personajes secundarios, auxiliares o transitorios que cumplen roles menores.

3. LAS FORMAS NARRATIVAS
a. Formas orales:
El mito: Relato primitivo fantástico de significación religiosa o filosófica, que hace referencia a acontecimientos ocurridos en el comienzo de los tiempos. Los personajes son seres divinos o héroes. Es la forma más antigua de narración y se encuentra presente en todas culturas.

Ejemplo:
“Hubo un tiempo en que los dioses no existían, sólo el Cielo y la Tierra existían; ellos fueron nuestros primeros padres y de ellos nacieron los gigantescos titanes. Durante siglos y siglos los titanes reinaron sobre el Universo. Pero llegó un momento en que los dioses, que eran sus hijos, se rebelaron contra ellos y los destronaron. Desde entonces, Zeus se convirtió en el jefe supremo del Universo y su mujer, Hera, en la reina del cielo.
Por entonces, no había aparecido hombre alguno sobre la Tierra, y como ningún animal parecía lo suficientemente digno como para reinar sobre los otros, los dioses decidieron crear otra criatura. Se encargó esta misión a uno de los titanes, Prometeo, El titán bajó del cielo, tomó arcilla, la mezcló con el agua y amasó este barro y lo moldeó a semejanza de los dioses. Creó al hombre derecho sobre sus piernas, porque quiso  que mirase al cielo y no a la tierra como los animales.”
(Prometeo encadenado)

La leyenda: Relato transmitido inicialmente por tradición oral, en prosa o en verso, en el que prevalecen elementos fantásticos o maravillosos, frecuentemente de origen popular, que expresa las creencias relacionadas con los misterios de algún lugar determinado. Su lenguaje es coloquial para hacer más verosímil el relato.
Ejemplo:
“En la isla de Chiloé hace mucho tiempo que se aparece la Pincoya. Suele representársele con figura de sirena con larga cabellera al viento. Se les aparece a los pescadores en compañía del Pincoy, su compañero. Si la Pincoya aparece de cara al mar, los lugareños saben que les espera una temporada abundante en peces y mariscos. Si por alguna razón quiere producir su escasez en esa zona o trasladarlos a otro sitio, le bastará con volverle la espalda al mar. Los pescadores saben que la Pincoya y el Pincoy, como toda pareja feliz, aprecian la amistad y la diversión. Por eso, cuando desean atraerlos, organizan bulliciosas fiestas con acordeón y guitarra. Si el grupo sube a una lancha y se dirige a una determinada playa donde bailan, cantan y ríen, la Pincoya los seguirá, llevando con ella abundancia de peces y mariscos al sector. Se dice que cuando los pescadores pescan con mucha frecuencia en un solo lugar, la Pincoya se enoja y abandona aquellos lugares, que luego quedan estériles.” (La Pincoya)

El poema épico: Poema narrativo extenso, originalmente transmitido en forma oral, en verso (para facilitar la atención), de elevado estilo, que relata acciones de seres humanos extraordinarios, únicos, de naturaleza heroica, dignos de ser recordados por una nación o por toda la humanidad. El tema de la poesía épica o epopeya es el pasado ideal, la absoluta antigüedad. En la Edad Media, los poemas épicos se denominaron
“cantares de gesta”; éstos se desarrollan en el mundo feudal de las Cruzadas.
Ejemplo:
“Desvistiéndose entonces allí el ingenioso Odiseo sus andrajos, saltó al gran umbral con el arco y la aljaba llena de aladas flechas y, al punto a sus pies derramándolas, dirigió estas palabras a los pretendientes soberbios:
– Acabáronse ahora estos juegos que a nadie interesan. Hay, no obstante, otro blanco al que nadie acertar ha pensado, mas veré si lo acierto y que Apolo me otorgue tal gloria.
Así dijo, y lanzó contra Antinoo la amarga saeta. Levantaba él entonces una áurea y bellísima copa de dos asas y para beber la tenía en las manos, y del vino, mas no de su fin se ocupaba su ánimo.
¿Quién hubiera jamás concebido que en pleno banquete sólo un hombre, por bravo que fuese, entre tanto invitado, un tan malo morir y tan negro destino le diera?
Odiseo tiró y con la flecha acertó su garganta, le ensartó el tierno cuello y la punta asomó por la nuca.” (Homero: Odisea)

El romance: Poema narrativo de origen anónimo–popular, con temas provenientes de los cantares de gesta o legendarios, muy próximos a la épica. El romance se compone de una serie indefinida de versos octosílabos asonantes en los versos pares. El conjunto de romances históricos, épico–literarios y legendarios españoles se denomina “romancero”.
Ejemplo:
“En Santa Gadea de Burgos
Do juran los hijosdalgo,
Allí toma juramento
El Cid al rey castellano,
Sobre un cerrojo de hierro
Y una ballesta de palo.
Las juras eran tan recias
Que al buen rey ponen espanto.
–Villanos te maten, rey,
villanos, que non hidalgos;
abarcas traigan calzadas,
villanos, que non hidalgos;
abarcas traigan calzadas,
que no zapatos con lazo;
traigan capas aguaderas,
no capuces ni tabardos;
con camisones de estopa,
no de Holanda ni labrados;
cabalguen en sendas burras,
que no en mulas ni en caballos.”
(Anónimo: Romance de la jura de
Santa Gadea)

El cuento popular: También se conoce con los nombres de “cuento maravilloso” om“cuento de hadas”. Los cuentos populares están asociados a los mitos y a las leyendas.
Todos tienen la misma estructura y cumplen con un principio y un final estereotipados: salida del hogar seguro, viaje en cumplimiento de una riesgosa misión, encuentro del héroe con adversarios poderosos sobrenaturales, como dragones, brujas o monstruos, superación del obstáculo con ayuda de elementos mágicos y cumplimiento del objetivo (llegar a ser rey o casarse con la princesa). En los cuentos populares los personajes no tienen ambigüedad: son totalmente buenos o radicalmente malos, pobres o ricos, feos o hermosos. El bueno triunfa siempre y el malo es castigado. A diferencia de la leyenda, el cuento popular se sitúa en lugares irreales y en tiempos ahistóricos, pasados remotos, ideales.

Ejemplo:
“Erase una vez un pobre campesino; estaba una noche sentado junto a la estufa, atizando el fuego, y la mujer se encontraba hilando. Entonces dijo el hombre:
– ¡Qué triste es no tener hijos! ¡Aquí hay tanto silencio, y en las otras casas hay tanto bullicio y tanta alegría!
– Sí– respondió la mujer y suspiró–; aunque fuese uno solo, y aun cuando fuese muy pequeño, hasta del tamaño de un pulgar, me encontraría satisfecha, pues le querríamos de todo corazón.
Y entonces sucedió que la mujer se indispuso, y a los siete meses dio a luz a un niño, que si bien era completamente normal en todo lo demás, no era más grande que un pulgar.” (Jacob y Wilhelm Grimm –recopiladores: Pulgarcito)

b. Formas escritas:
• La fábula: Narración breve, originalmente escrita en verso, cuyos personajes son animales personificados, que representan vicios y virtudes. Contiene una moraleja al final del relato, expresada en versos rimados, en la cual se condensa una enseñanza de tipo moral. Se considera al griego Esopo (siglo VI a.C.) el creador de la fábula.

Ejemplo:
“Una hormiga, llegado el verano, recogía afanosamente granos de trigo y cebada, guardándolos en su granero para alimentarse en el invierno. La cigarra que pasaba el día cantando, se sorprendió de verla tan trabajadora en época en que los animales, dejando sus faenas, se abandonaban a la buena vida y a la diversión. Cuando llegó el invierno y con él la escasez de provisiones, la cigarra hambrienta fue a pedirle a la hormiga unos cuantos granos para alimentarse. Entonces, la hormiga le replicó:
–Ya ves, holgazana, si hubieras trabajado en le momento oportuno, hoy no carecerías de alimento. Canta, pues, ahora, mientras yo como. Si el ocio causa tedio,
El trabajo es buen remedio. (Esopo: La cigarra y la hormiga)

La parábola: Narración breve de una anécdota, semejante a la fábula, pero con personajes humanos, que sirve de punto de partida para extraer una lección moral.
Detrás del relato sencillo hay una interpretación intelectual y una alusión a un sentido más profundo, que es donde radica la enseñanza moral o religiosa, como ocurre, por ejemplo, en las parábolas del Evangelio.

Ejemplo:
“Jesús dijo: “Un hombre tenía dos hijos y el menor de ellos dijo al padre: “Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde”. Y el padre les repartió sus bienes entre los dos. Pocos días después, el hijo menor juntó todos sus haberes y se fue a un país lejano. Allí malgastó su dinero llevando una vida desordenada. Cuando ya había gastado todo, sobrevino en aquella región una escasez grande y comenzó a pasar necesidad. Se dijo: “¡Cuántos asalariados de mi padre tienen pan de sobra, mientras yo aquí me muero de hambre! Se levantó, pues, y se fue donde su padre. Estaba aún lejos, cuando su padre lo vio y sintió compasión; corrió a echarse a su cuello y lo besó. Entonces el hijo le habló: “Padre, he pecado contra Dios y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo.” Pero el padre dijo a sus servidores: “¡Rápido! Traigan el mejor vestido y pónganselo. Colóquenle un anillo en el dedo y traigan calzado para sus pies. Traigan el ternero gordo y mátenlo; comamos y hagamos fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y lo hemos encontrado.” Y comenzaron la fiesta.
Al volver el hijo mayor, cuando se acercaba a la casa, oyó la orquesta y el baile y preguntó qué significaba todo aquello. Al conocer la respuesta, se enojó y no quiso entrar. Su padre salió a suplicarle. Pero él le contestó: “Hace tantos años que te sirvo sin haber desobedecido jamás y a mí nunca me has hecho una fiesta. Pero ahora que vuelve ese hijo tuyo que se ha gastado tu dinero con prostitutas, haces matar para él el ternero gordo.” El padre le dijo: “Hijo, tú estás siempre conmigo y todo lo mío es tuyo. Pero había que hacer fiesta y alegrarse, puesto que tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado.” (Lucas, 15, 11–36)

• El cuento: Relato breve escrito en prosa en el que se narra una historia de ficción (fantástica o verosímil), con un reducido número de personajes, escasa descripción y una intriga que gira en torno a un acontecimiento básico que se encamina rápidamente hacia su clímax y desenlace final, generalmente sorpresivo. El cuento excita desde un principio la atención del lector y la mantiene continuamente hasta el fin. Puede manifestar variadas tendencias literarias.
Ejemplo:
“En un lejano país existió hace muchos años una Oveja negra.
Fue fusilada.
Un siglo después, el rebaño arrepentido le levantó una estatua ecuestre que quedó muy bien en el parque.
Así, en lo sucesivo, cada vez que aparecían ovejas negras eran pasadas por las armas para que las futuras generaciones de ovejas comunes y corrientes pudieran ejercitarse también en la escultura.” (Augusto Monterroso: La Oveja negra)

La novela: Narración extensa de una historia ficticia verosímil escrita en prosa, cuyos temas y personajes son comunes y ordinarios, en oposición a la epopeya. Además, incorpora el lenguaje vulgar y coloquial, propio de los personajes cotidianos. La novela es un relato multiforme y abarcador, que incorpora textos filosóficos, dialógico– dramático o lírico. Se reconoce a Miguel de Cervantes, con El Quijote, como el iniciador de la gran novela moderna.

Ejemplo:
“En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda. El resto della concluían sayo de velarte, calzas de velludo para las fiestas, con sus pantuflos de lo mesmo, y los días de entre semana se honraba con su vellorí de lo más fino. Tenía en su casa una ama que pasaba de los cuarenta, y una sobrina que no llegaba a los veinte, y un mozo de campo y plaza, que así ensillaba el rocín como tomaba la podadera.” (Miguel de Cervantes: El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha)

EL GÉNERO NARRATIVO II
(Medios de expresión y desarrollo histórico de lo narrativo)

INTRODUCCIÓN
En la guía anterior hemos considerado los elementos básicos de la narración (autor, lector, narrador, narratario, personajes, espacios, mundos posibles y acciones). Además consideramos diversas tipologías sobre algunos de esos elementos básicos.
En esta guía nos abocaremos a los medios de expresión de lo narrativo, es decir a un conjunto de recursos que se utilizan para configurar las acciones y los restantes elementos básicos de la narración.
Específicamente trataremos los modos o estilos, el tiempo narrativo y las técnicas narrativas contemporáneas.
Además se considerarán las formas o géneros históricos de lo narrativo, es decir, aquellas especificaciones, concreciones, de los grandes géneros. Finalmente se presenta una tabla que entrega datos sobre el desarrollo histórico de lo narrativo.

MANIFESTACIONES DEL NARRADOR

1.        TIPOS DE NARRADOR SEGÚN SU PARTICIPACIÓN EN LOS ACONTECIMIENTOS.

1.1.      Narrador personaje. También se le conoce con el nombre de narrador homodiegético (ubicado dentro de la diégesis, o historia). En este caso, un personaje asume el papel de narrador y narra desde su perspectiva, por lo cual conoce los hechos desde su propia experiencia como participante en ellos. De esta manera, su grado de conocimiento del mundo narrativo es parcial.

1.1.1. Narrador protagonista y secundario.
• El narrador protagonista es un narrador personaje que desempeña el rol principal del relato.
• El narrador secundario es un narrador personaje sin la relevancia del protagonista. Tiene una importancia secundaria.

1.1.2. Narrador testigo: El narrador testigo es un narrador pasivo, observador de los hechos, que se abstiene de emitir juicios y comentarios. Puede ser un personaje que no participa de la acción o que narra los hechos luego de ocurridos, según lo que ve, escucha o le han contado. Su conocimiento de los hechos es limitado. Puede narrar utilizando una tercera persona gramatical, sin que desaparezca la primera, que lo posiciona como personaje.

1.2. Narrador no personaje. También se conoce con el nombre de narrador heterodiegético (ubicado fuera de la diégesis, o historia). Narra en tercera persona gramatical. Está fuera del relato, no participa en los hechos ni se compromete, lo que valida su condición de narrador objetivo. Se reconocen dos tipos: narrador omnisciente
y narrador objetivo.

2. TIPOS DE NARRADOR SEGÚN LA PERSONA GRAMATICAL UTILIZADA.
2.1. Primera persona: El narrador ocupa la primera persona gramatical, el yo, y habla de sí mismo.
Ejemplo:
“No es nada fácil para mí, desde la cama metálica reluciente de la clínica y bajo la doble vigilancia de la mirilla y del ojo de Bruno, reconstruir la humareda perezosa de los fuegos de hojarasca cachubas y los rayos oblicuos de una lluvia de octubre. Si no tuviera mi tambor, que, tratado con paciencia y habilidad, me va dictando todos los pormenores necesarios para verter al papel lo esencial, y si no contara además con la autorización del establecimiento para tocarlo de tres a cuatro horas diarias, sería yo ahora un pobre hombre sin abuelos conocidos.”
(Günter Grass: El tambor de hojalata)

2.2. Segunda persona: El narrador se refiere a una segunda persona, tú, vosotros, usted, ustedes.
Ejemplo:
“Y mirá que apenas nos conocíamos y ya la vida urdía lo necesario para desencontrarnos minuciosamente. Como no sabías disimular me di cuenta enseguida de que para verte como yo quería era necesario empezar por cerrar los ojos,...” (Julio Cortázar: Rayuela)

2.3. Tercera persona: El narrador alude a la tercera persona, él o ella, ellos o ellas.
Ejemplo:
“Nadie lo vio desembarcar en la unánime noche, nadie vio la canoa de bambú sumiéndose en el fango sagrado, pero a los pocos días nadie ignoraba que el hombre taciturno venía del Sur y que su patria era una de las infinitas aldeas que están aguas arriba, en el flanco violento de la montaña, donde el idioma zend no está contaminado de griego y donde es infrecuente la lepra.”
(Jorge Luis Borges: Las ruinas circulares)

3. EL NARRADOR SEGÚN SU FOCALIZACIÓN O PERSPECTIVA

Las características de un relato están condicionadas, entre otros factores, por la perspectiva o focalización escogida por el narrador para contar los hechos, esto es, el lugar en que se ubica con respecto a los acontecimientos que va a narrar, su foco, o ángulo de visión. De acuerdo con esto, el narrador tendrá o no, participación en los hechos y conocerá mucho o poco de ellos. Los puntos de vista, o focalizaciones, usados por el hablante narrativo pueden ser:

3.1. Focalización cero: Se identifica con el narrador omnisciente. El narrador se sitúa fuera de los acontecimientos, con el objeto de tener una visión directa de ellos y un conocimiento acabado de los personajes. El narrador que tiene este punto de vista es objetivo, pues, independientemente del grado de conocimiento que posee, narra la historia sin comprometerse con ella.
Cabe destacar que durante el siglo XIX se presenta también un narrador de focalización cero, de carácter omnisciente y personal, que emite juicios acerca de la realidad que está narrando.
Ejemplo:
"Para siempre habría de recordar el instante en que hubo de abandonarla. Cada vez que la recordaba, sentía que su mundo interior se desplomaba y la angustia inundaba su ser".

3.2. Focalización interna: Es la perspectiva que adopta el narrador que, para relatar la historia, lo hace desde dentro de un personaje, adoptando ambos roles: narrador y personaje, el cual puede ser protagonista o secundario. Cualquiera que sea el personaje a través del cual hace su relato el narrador, es a partir de él que vemos a los otros personajes, los acontecimientos y espacios donde se desarrolla la acción. Por todo esto, este narrador de focalización interna es subjetivo, es decir, está comprometido con el relato y con la visión del personaje.

3.2.1. Focalización fija: La focalización interna puede corresponder a la ubicación de un único personaje.
Ejemplo:
“Pues siendo yo niño de ocho años, achacaron a mi padre ciertas sangrías mal hechas en los costales de los que allí a moler venían, por lo cual fue preso, y confesó y no negó, y padeció persecución por justicia.”
(Anónimo: El Lazarillo de Tormes)

3.2.2. Focalización múltiple: Varios personajes describen, desde sus particulares perspectivas, el mismo acontecimiento.
Ejemplo:
“Por primera vez he visto un cadáver. Es miércoles, pero siento como si fuera domingo porque no he ido a la escuela y me han puesto este vestido de pana verde que me aprieta en alguna parte. (...) No he debido traer al niño. No le conviene este espectáculo.
A mí misma, que voy a cumplir treinta años, me perjudica este ambiente enrarecido por la presencia del cadáver. (...) Vine. Llamé a los cuatro guajiros que se han criado en mi casa. Obligué a mi hija Isabel a que me acompañara. Así el acto se convierte en algo más familiar, más humano, menos personalista y desafiante que si yo mismo hubiera arrastrado el cadáver por las calles del pueblo hasta el cementerio.”
(Gabriel García Márquez: La hojarasca)

3.3. Focalización externa: El narrador de focalización externa se ubica fuera de los hechos y personajes en un sentido limitado. Con respecto a las focalizaciones cero e interna, está en el medio de ambas. Es externa con respecto a los personajes, por eso, no puede penetrar sus conciencias, y en lo restante se limita a percibir el ambiente, el aspecto físico y conducta de los personajes, en la medida de lo observable. Es un narrador que no se compromete con lo narrado. Es objetivo en este aspecto.
Ejemplo:
"– Ven acá, Héctor, que aquí te espero – gritó, rojo de furor, Aquiles.
– Ya voy, por los dioses que ya voy – replicó Héctor mientras retrocedía velozmente.
Entonces Aquiles arrojó su broncínea lanza, la cual atravesó el escudo y la armadura del troyano, el cual cayó de rodillas en el campo, arrojando lejos de sí su espada."

4. TIPOS DE NARRADOR SEGÚN SU GRADO DE CONOCIMIENTO DEL MUNDO
4.1. Omnisciente: Asume la posición de un dios que todo lo sabe y, por ello, es capaz de dar a conocer lo que los personajes sienten, ven, oyen, piensan o desean, y aun lo que ellos como personajes ignoran sentir o desear. Conoce simultáneamente los pensamientos de varios personajes. La superioridad del narrador omnisciente se manifiesta también en el conocimiento que posee del pasado y del futuro de los personajes.
Ejemplo:
“Se miró las manos llenas de arañazos. Se miró las piernas flacuchentas y los pies enormes en los zapatos de tenis, (...) y se avergonzó de sí misma. Un impulso la hizo correr a la casa, con el corazón aturdiéndola por el golpeteo sordo de la emoción. Llegó
a su pieza anhelante (...), ardiendo las mejillas, deslumbrados los ojos.”
(Marta Brunet: Francina)

4.2. De conocimiento parcial o limitado: Este narrador describe los actos de los personajes, pero ignora sus pensamientos y la historia previa a los hechos. Tiene un conocimiento limitado de éstos, sólo es capaz de informar aquello que ve o escucha. Es un narrador objetivo con conocimiento parcial del mundo representado.
Ejemplo:
“Ya de regreso en la casa de la abuela, Lucas se tiende cerca del seto del jardín, a la sombra de los zarzales. Espera. Un vehículo del ejército se detiene delante de la casamata de los guardias fronterizos. Unos militares descienden de él y depositan en el suelo un cuerpo envuelto en un toldo de camuflaje. Un sargento sale del barracón, hace una señal y los soldados desenvuelven el toldo.”
(Agota Kristof: La prueba)

5. MODOS O ESTILOS NARRATIVOS
Corresponden a las formas en que el narrador da a conocer el decir de los personajes

 A.1 MODO O ESTILO DIRECTO
Corresponde a la reproducción literal de lo dicho o pensado por otro o por uno mismo: Me miró fijamente y dijo: «Nunca imaginé que fueras tan pérfido»; María pensó: «No es a mí a quien prefiere»; Al verlo me dije: «Seguramente ha suspendido el examen».
(También se le llama cita directa, discurso directo o, asimismo, estilo directo libre, cuando no va el verbo introductor dijo, pensó.)

La parte de texto reproducida, si es corta, se coloca entre comillas y a renglón seguido, generalmente introducida por dos puntos (:). Si es larga, se le suele disponer en párrafo aparte y con una letra uno o dos puntos menor que la del párrafo general, en cuyo caso se pueden eliminar las comillas, para no incurrir en redundancia de signos.
Ejemplo:
El sujeto se acercó titubeante a la mujer y le dijo: "Sabes bien que te he querido siempre.
Sabes bien además que jamás te dejaría. Pero algo me impide abandonar a mi esposa y a mis hijos. Es mejor que nos despidamos para siempre”.

A.2 MODO O ESTILO INDIRECTO
Corresponde a la reproducción de lo dicho o pensado por otro o por uno mismo no de forma literal, sino como una oración subordinada que actúa como complemento del verbo principal: Me miró fijamente y dijo que nunca había imaginado que fuera tan pérfido; María pensó que no era a ella a quien prefería; Al verlo me dije que seguramente había suspendido el examen. (Se le denomina también cita indirecta o discurso indirecto.)
A diferencia del estilo directo, en el indirecto no se utilizan comillas ni ninguna forma especial de presentación, pues no se trata de cita directa, es decir, con las palabras pronunciadas o pensadas, sino de un resumen de lo que otro dice o piensa. Normalmente, entre la oración principal y la subordinada suele haber un nexo, que en general es que.
Ejemplo:
"El sujeto se acercó vacilante a ella y le dijo que siempre la había querido y que jamás la había dejado. Agregó que, sin embargo, no podía dejar a su familia y que, por lo tanto, debían separarse para siempre."

A.3 MODO O ESTILO INDIRECTO LIBRE
Corresponde al estilo o discurso indirecto en el que se suprime el verbo introductor (decía que, dijo que, pensó que) y en la escritura suele ir después de dos puntos: Ella siguió aferrada a su idea: no iría a la fiesta. (Se le denomina asimismo cita indirecta libre, discurso indirecto libre, estilo narrativo.)
Es un procedimiento expresivo más complejo. En este estilo, el narrador se mantiene presente, pero habla desde el interior del personaje, lo que produce una identificación del narrador con la interioridad del personaje. La reproducción de palabras o de pensamientos se hace mediante una oración que posee independencia sintáctica y de tono, insistimos en que no hay verbo introductor como en los casos anteriores. Por ello, un procedimiento lingüístico común del estilo indirecto libre es la variación de los tiempos verbales.
Ejemplos:
"Él se acercó a ella, lleno de incertidumbre. Sabía que la amaba y que jamás la habría dejado. Pero su corazón también se desgarraba por su esposa, por sus hijos. Su decisión era inquebrantable: tenía que abandonarla para siempre".
“Andrés se puso de pie violentamente. Todo el mundo parecía haberse unido en contra suya, su abuela, don Emiliano, Carlos, Estela, cada palabra se transformaba en un latigazo en sus zonas más sensibles. Se apoyo a la ventana, mirando el jardín y la noche reciente de afuera.
¡Quería pensar, pensar! ¿Pero de que iba a servirle ya? ¿No estaba todo perdido?...”
José Donoso, Coronación

EL TIEMPO NARRATIVO
El tiempo referencial histórico es el tiempo de la realidad que sirve de base para comprender el concepto de temporalidad y contextualizar la narración.
El concepto de tiempo en la narración presenta diferentes planos de estudio: el tiempo referencial histórico, el tiempo de la historia y el tiempo del relato.

B.1 EL TIEMPO REFERENCIAL HISTÓRICO
Es considerado el tiempo que permite contextualizar la obra en un determinado momento histórico; con sus características sociales y culturales que determinan la concepción de mundo.
Ejemplo:
“Fue en una de esas calles que desde la Avenida del Brasil arrancan hacia Errázuriz; una calle silenciosa, de altos edificios. Arquitectura abigarrada y señorial de 1900. A través de las ventanas, apenas caen las primeras sombras, se advierten interiores confortables, en cuya placidez flotan grandes pantallas rojas y amarillas. Gringos presurosos, damas muy prendidas, criados de albos delantales transitan la calle. Tanta quietud le hacía a uno preguntarse con extrañeza: ¿Qué hace en este sitio el “Bar Kiel”? ¿Su clientela está formada por gentes de esta calle? Preguntas ociosas para quien sepa que Valparaíso, si en cualquier parte dispone de bebida, también en cualquier parte dispone de bebedor”.
Salvador Reyes, Valparaíso puerto de nostalgia.

B.2 EL TIEMPO DE LA HISTORIA
Es el conjunto de acciones consideradas en su sucesión cronológica, tal como se ordenan naturalmente en la realidad referencial.

B.3 EL TIEMPO DEL RELATO
Es la disposición artística de los acontecimientos según la finalidad del narrador, tal y como aparecen en la narración. Orden que no siempre coincide con la presentación cronológica de la historia. Se pueden relatar los hechos en su sucesión cronológica lineal, en forma discontinua o en retrospectiva. Diferentes tiempos narrativos, que son:

B.3.1 Narración “ab ovo”: (lat. desde el huevo) significa que el relato comienza en el momento del inicio cronológico de la historia. La narración “ab ovo” sigue linealmente la secuencia narrativa desde el principio hasta su desenlace.
Ejemplo:
“Pues sepa vuestra merced, ante todas cosas, que a mí llaman Lázaro de Tormes, hijo de
Tomé González y de Antona Pérez, naturales de Tejares, aldea de Salamanca. Mi nacimiento fue dentro del río Tormes, por la cual causa tomé el sobrenombre, y fue de esta manera: Mi padre, que Dios perdone, tenía cargo de proveer una molienda de una azeña que está ribera de aquel río, en la cual fue molinero más de quince años y, estando mi madre una noche en la azeña, preñada de mí, tomóle el parto y parióme allí; de manera que con verdad me puedo decir nacido en el río.”
Anónimo, El Lazarillo de Tormes.

B.3.2 Narración “in medias res”: (lat. en medio de la cosa) significa que el relato comienza en un momento ya avanzado de la historia. Desde ahí el narrador avanza o retrocede en la narración. Esta es la disposición narrativa más frecuente en las novelas contemporáneas: hay saltos, tanto al pasado distante como al inmediato, que alteran la linealidad temporal.
Ejemplo:
“Sobre el techo de la casa, recortados contra la luz del amanecer, los jotes semejan un par de viejitos acurrucados, vestidos de frac y con las manos en los bolsillos. (...)
Fue un helado día de julio que Olegario Santana se halló a los jotes en el interior de su calichera, cuando eran apenas un par de polluelos feos y enclenques. Por hacerle una broma, los calicheros más viejos se los dejaron dentro de una caja de zapatos, como regalo de onomástico. Era día de Santa Ana. Él, un poco por seguirles la broma y otro tanto llevado por las morriñas de su soledad penitenciaria, se los llevó a su casa. Primero les hizo un nido en el patio y comenzó a darles de comer con la mano. A contar por su exiguo plumaje, las crías no tendrían entonces más de dos meses de vida. Después, ya un tanto creciditas, las instaló en el techo,...”
Hernán Rivera Letelier, Santa María de las flores negras.

B.3.3 Narración “in extremas res”: (lat. en el extremo de la cosa) significa que el relato comienza por el final de la historia y desde ese momento hay una mirada retrospectiva que retoma la situación con la que comienza el relato y que implica sucesivos cambios temporales.
Ejemplo:
“Artemio Cruz vivió. Vivió durante algunos años... Años no añoró: años no no. Vivió durante algunos días. Su gemelo. Artemio Cruz. Su doble. Ayer Artemio Cruz, el que sólo vivió algunos días antes de morir, ayer Artemio Cruz... que soy yo... y es otro... ayer...
Tú, ayer, hiciste lo mismo de todos los días. No sabes si vale la pena recordarlo. Sólo quisieras recordar, recostado allí, en la penumbra de tu recámara, lo que va a suceder: no quieres prever lo que ya sucedió. En tu penumbra, los ojos ven hacia delante; no saben adivinar el pasado.
Carlos Fuentes, La muerte de Artemio Cruz.

En La muerte de Artemio Cruz, la agonía del personaje, instancia final de la historia, da inicio al relato para establecer una regresión temporal que narra la vida del moribundo.

B.     LAS TÉCNICAS NARRATIVAS CONTEMPORÁNEAS

En los albores del siglo XX, los escritores incorporan nuevas técnicas narrativas. Hechos trascendentales y aparentemente tan dispares como la aparición del psicoanálisis, como método curativo en la psiquiatría (Freud), el nacimiento del cine (la primera exhibición de una película fue en 1895) y la sensación de desamparo que provocó en la sociedad occidental la mortandad producto de la Primera Guerra Mundial (1914–1918), repercutieron en la forma de narrar.
Del psicoanálisis freudiano, la novela en particular, toma la posibilidad de narrar a partir del sueño y del ensueño, del subconsciente. Del cine, la novela toma la factibilidad de hacerlo a través de la pluralidad de voces y puntos de vista, alterando el orden cronológico de lannarración (saltos temporales y espaciales). Surgieron así el "Racconto" y el "Flash – back".
Y tras una conflagración que significó millones de muertos y la casi completa extinción de una generación de jóvenes varones (Inglaterra, Francia, Alemania), cuando la realidad caía hecha pedazos por los fusiles y la muerte, fragmentándose para siempre, cuando el mundo y la vida no parecían tener orden ni sentido, ¿podía entonces concebirse un narrador que ordenara los hechos metódicamente y soberanamente, como un dios omnipotente?
Aparecieron así nuevas técnicas narrativas, básicamente influidas por la psicología, particularmente el monólogo interior y la corriente de la conciencia. Ambas técnicas, ya prefiguradas por Marcel Proust, adquieren rasgos de universalidad con James Joyce y su obra Ulyses.
El llamado "Boom" de la novela hispanoamericana elevó esta forma de narrar a su máxima categoría. Basta recordar, entre otros, a Juan Rulfo ("Pedro Páramo"), Julio Cortázar ("Rayuela"), Gabriel García Márquez (“Cien años de soledad”) y Carlos Fuentes ("La muerte de Artemio Cruz").
C.1 TÉCNICAS DERIVADAS DEL CINE

C.1.1 EL MONTAJE
En cine el montaje es usado para representar el movimiento espacial y temporal. En literatura adquiere el carácter de recurso estético. Consiste en yuxtaponer los planos narrativos, ya sea manteniendo la unidad de espacio y que la narración se proyecte a circunstancias cronológicas diferentes, o bien, que se represente una variedad de situaciones producidas simultáneamente en espacios distintos.
Ejemplo:
– “Te voy a hacer una pregunta –dice Santiago–. ¿Tengo cara de desgraciado?
– Y yo te voy a decir una cosa –dijo Popeye–. ¿Tú no crees que nos fue a comprar las
Coca–colas de puro sapa? Como descolgándose, a ver si repetíamos lo de la otra noche.
– Tienes la mente podrida, pecoso –dijo Santiago.
– Pero qué pregunta –dice Ambrosio–. Claro que no, niño.
– Está bien, la chola es una santa y yo tengo la mente podrida –dijo Popeye–. Vamos a tu casa a oír discos, entonces.
– ¿Lo hiciste por mí? –dijo don Fermín–. ¿Por mí, negro? Pobre infeliz, pobre loco.
– Le juro que no, niño –se ríe Ambrosio–. ¿Se está haciendo la burla de mí?
– La Teté no está en la casa –dijo Santiago–. Se fue a la vermouth con amigas.
– Oye, no seas desgraciado, flaco –dijo Popeye–. ¿Me estás mintiendo, no? Tú me prometiste, flaco.
– Quiere decir que los desgraciados no tienen cara de desgraciados, Ambrosio –dice
Santiago.”
Mario Vargas Llosa, Conversación en La Catedral.

La superposición de diálogos incluye tres planos narrativos distintos:

1. Diálogo entre Santiago y Ambrosio en el tiempo presente (La Catedral) “dice”.
2. Diálogo entre Santiago y Popeye en el pasado (“dijo Popeye”).
3. Diálogo entre Fermín y Ambrosio (“dijo don Fermín”).

C.1.2 LOS SALTOS TEMPORALES
C.1.2.1 El Racconto: El narrador hace un extenso retroceso en el tiempo, recordando hechos directamente o a través de los personajes.
Ejemplo:
“En el mostrador, como todas las noches, emborrachándose, los hombres discutían de máquinas y carrocerías; tomadas del brazo, las mujeres habían atravesado, lentas y susurrantes, el gran salón oscurecido que separaba el bar de los tocadores. Díaz Grey pensó en el sueño o el insomnio del boticario y concejal Barthé, con el dormitorio encima del negocio, en aquella noche de mansa lluvia, justo en el principio de la realización de su viaje ideal civilizador, gordo y horizontal, con blanduras femeninas que rodeaban y suavizaban la cabeza calva en reposo, próximo a la respiración del muchacho empleado. La hora del triunfo, el sí que venía a quebrar doce años de negativas, a cubrir el recuerdo de doce sesiones inaugurales del Concejo con sus monótonos, previstos seis votos en contra, le llegó a Barthé en el sótano de la farmacia, meses atrás, mientras vestido con un largo guardapolvo recién lavado aspiraba el olor de la bolsa de tilo que sostenía abierta el peoncito.”

Juan Carlos Onetti, Juntacadáveres.

C.1.2.2 El Flash–back: Recuerdo muy breve, hecho por el narrador o por un personaje.
Ejemplo:
“Irresoluto, el hombre lanzó un suspiro largo y agrio, y dirigió luego una mirada al Escorpión, que estaba sentado junto a Cayetano, al otro lado del escritorio. Ambos investigadores habían ingresado a La Moneda a través del subterráneo, evitando así que los vieran los periodistas que aguardan noticias en el primer piso del palacio.”
Roberto Ampuero, Cita en el azul profundo.

C.1.2.3 La Premonición: El narrador, en forma directa o a través del personaje, efectúa una vasta incursión en el tiempo futuro de la historia, salto prospectivo, para regresar posteriormente al momento de la narración inicial.
Ejemplo:
“Después de ese viaje temporal y espacial, que lo llevó a conocer distintas inteligencias entre las galaxias que poblaban el universo, algunas extraordinariamente distintas al ser humano, Olaf llegó a conocer quién era realmente Dios, el Hacedor de Estrellas: eran justamente estas mismas, las estrellas, que poseían una inteligencia fabulosa: con el correr de millones de siglos, había llegado a comprender el sentido de la vida, del Universo: la maravillosa comunicación que se establecía entre los seres que poblaban los mundos del universo y las estrellas.
Ahora, sentado en el risco de la playa cercana a su pueblo natal, Olaf pensaba si realmente ese viaje lo había efectuado o era fruto de su imaginación.”
Olaf Stapleton, El hacedor de estrellas

C.1.2.4 El Flash–forward: Es la proyección hacia el futuro en forma breve.
Ejemplo:
“Clara, inmóvil sobre el cajón, no pudo dejar de mirar hasta el final. (...) Se quedó hasta que la rellenaron con emplastos de embalsamador y la cosieron con una aguja curva de colchonero. Se quedó hasta que el doctor Cuevas se lavó en el fregadero y se enjuagó las lágrimas, mientras el otro limpiaba la sangre y las vísceras. (...) El silencio la ocupó enteramente y no volvió a hablar hasta nueve años después, cuando sacó la voz para anunciar que se iba a casar.”
Isabel Allende, La casa de los espíritus.

C.2 TÉCNICAS INFLUIDAS POR LA PSICOLOGÍA
C.2.1 EL MONÓLOGO INTERIOR
Es la verbalización de los contenidos mentales del personaje, los que aparecen ordenados, tanto en su sentido lógico como sintáctico.
Ejemplo:
“Ahora envolveré mi angustia en el pañuelo que siempre llevo en el bolsillo. Y la angustia quedará prietamente apretujada, en una pelota. Sola iré al bosque de hayas, antes de clase.
No me sentaré a la mesa para hacer sumas. No me sentaré al lado de Jinny, no me sentaré al lado de Louis. Cogeré mi angustia, y la dejaré sobre las raíces, bajo las copas de las hayas. La examinaré y la cogeré con las puntas de los dedos. No me descubrirán. Comeré nueces y buscaré huevos entre las zarzas, se me amazacotará el cabello, dormiré bajo un arbusto, beberé agua de charca y allí moriré.”
Virginia Woolf, Las olas.



C.2.2 LA CORRIENTE ( O FLUIR) DE LA CONCIENCIA
El descubrimiento del subconsciente por parte del psicoanálisis influyó en exponer narrativamente procesos mentales de la conciencia donde los pensamientos fluyen sin orden ni coherencia. No se reconocen estructuras lógicas y la organización sintáctica es caótica. Se omiten los signos de puntuación.
Ejemplo:
“...yo le hice que se declarara sí primero le di el pedazo de galleta de anís sacándomelo de la boca y era año bisiesto como ahora sí ahora hace 16 años Dios mío después de ese beso largo casi perdí el aliento sí dijo que yo era una flor de la montaña sí eso somos todas...”
James Joyce, Ulises.
Nota: Cabe destacar que, no obstante lo dicho, para algunos autores los recursos monólogo interior y corriente de la conciencia, han sido tratados indistintamente. Pues ambos recursos responden a una manifestación mental de los personajes que tiene como propósito representar las diferentes ideas que surgen en la mente de éstos, sin importar ni diferenciar, en algunos casos, el grado de coherencia en la representación.


EL GÉNERO NARRATIVO III

EL MUNDO NARRATIVO
A.    Los personajes según su importancia en el acontecer.

a. Personaje Principal: El o los personajes principales se destacan con respecto a los demás porque funcionan como integradores de la organización de los acontecimientos, por lo tanto, son parte estructurante de la acción y su participación no podría ser olvidada.
Los personajes principales pueden clasificarse a su vez en protagonistas y antagonistas.
El protagonista es un personaje que busca un objetivo, el antagonista representa la fuerza que se opone a este logro.

b. Personajes Secundarios: Son aquéllos que, sin tener un rol demasiado importante en el desarrollo de los acontecimientos, proporcionan un grado mayor de coherencia, comprensión y consistencia a la narración. Por lo general, estos personajes están vinculados a los principales, pero su participación también es individual y complementaria a la participación de los personajes principales.

c. Personajes incidentales o episódicos: Tal como lo dice su nombre, son personajes que no tienen una presencia permanente en los hechos. Su participación es un recurso para ordenar, exponer, entrabar, relacionar, coordinar y también retardar el desarrollo de los acontecimientos.

B. Los personajes según su desarrollo en los acontecimientos.

a.      Personajes planos: Estos personajes presentan sólo un rasgo destacado. Se les reconoce por una sola cualidad, no presentan más que un aspecto de su existencia. Su función es generar un grado de simpatía en el lector, sin necesidad mayor de la intervención del narrador.

b. Personajes redondos, esféricos o en relieve: Presentan más de un rasgo caracterizador, por consiguiente, conocemos de ellos varios aspectos de su existencia.
Son entes capaces de sorprender al lector al mostrar, en forma repentina, aspectos de su personalidad que estaban ocultos. Son personajes a veces contradictorios, que generan emociones encontradas en el lector.

c.Personajes tipo: Los personajes tipo representan algo, alguna característica de un sector social humano, de un tipo determinado.

d. Personajes caricaturescos: Son utilizados para hacer una crítica a algún aspecto de la realidad social o personal.


C. Los personajes de acuerdo a su relación con la acción de un relato.

a.      Personajes estáticos: Se comportan de la misma manera en todo el relato. Estos personajes no evolucionan ni sufren cambios en su conducta ni  características personales. Los datos que se obtienen de ellos no sufren alteraciones.

b.      Personajes dinámicos o evolutivos: Estos son los personajes que, a través de la acción del relato, varían su forma de ser; comienzan siendo individuos de ciertos rasgos y conductas y, a medida que la acción transcurre, modifican su comportamiento, llegando incluso a ser totalmente distintos.

II. LOS MUNDOS FICTICIOS POSIBLES.

El acontecer: acontecimientos o hechos
En todo relato hay algo que sucede, lo cual puede ocurrir a nivel de la conciencia de los personajes o en lugares concretos, a veces muy específicos y reconocibles dentro de la ficción.
Y no sólo en lo que al lugar físico se refiere, sino también en lo cultural.
El acontecer o acontecimiento es aquello que realiza un personaje de acuerdo con las disposiciones del hablante implícito, y a lo que de él espera el lector ideal (receptor ficticio). El suceder narrativo es un aspecto dinámico y secuencial, y que reconocemos como acontecimientos.
Éstos se hallan dispuestos de una determinada manera o disposición y están determinados por una especie de fuerza estructuradora que le da una configuración precisa e identificable y que lo llena de sentido. A esta fuerza la llamaremos acción.
La interacción del acontecer, de los personajes y de los ambientes da por resultado el mundo ficticio posible.

 A. El mundo real.
Es el mundo del sentido común que impera en una época determinada y que funciona como mundo de referencia de construcción de los mundos imaginarios de la literatura. La función del narrador consiste en crear un mundo ficticio en el cual los hechos narrados sean semejantes a los que se dan en la realidad, o sea, regidos por la causalidad lógica y por el principio de la identidad.
Este mundo depende de los límites que imponen las convenciones ideológico–culturales en relación con lo que es real y lo que es ficticio en un momento histórico determinado. En este sentido, la diferenciación entre cultura premoderna y moderna es clave para la interpretación y contextualización de las obras literarias.
Es sólo la época moderna la que impone una oposición estricta entre lo real y lo ficticio. Su culminación se da en el siglo XIX con la novela costumbrista y el Naturalismo. De modo que “lo posible” es un concepto relativo, pues está determinado por la visión de mundo de la época. Lo que es posible para una época, es imposible para otra, todo lo cual se ve reflejado en la literatura.
Ejemplo:
“En el siglo XVII vivió en Francia uno de los hombres más geniales y abominables de una época en que no escasearon los hombres abominables y geniales. Aquí relataremos su historia. Se llamaba Jean–Baptiste Grenouille y si su nombre, a diferencia del de otros monstruos geniales como De Sade, Saint–Just, Fouché, Napoleón, etcétera, ha caído en el olvido, no se debe en modo alguno a que Grenouille fuera a la zaga de estos hombres célebres y tenebrosos en altanería, desprecio por sus semejantes, inmoralidad, en una palabra, impiedad, sino a que su genio y su única ambición se limitaban a un terreno que no deja huellas en la historia: al efímero mundo de los olores.”
Patrick Süskind, El perfume.


B. El mundo mítico.
Se llama mito a un relato de hechos fabulosos que se suponen acontecidos en un pasado remoto e impreciso. Los temas son los grandes hechos heroicos que constituyen el fundamento y el comienzo de la historia de una comunidad o del género humano en general. Los personajes son dioses o semidioses y los hechos sobrenaturales se generan gracias al poder sobrenatural de éstos.
Los mitos tienen su comienzo cosmogónico, su espina dorsal heroica y su final histórico, reflejando así la mentalidad premoderna. Se da la presencia de un narrador omnisciente, que exige la credibilidad del lector ante los hechos fabulosos narrados.
Los temas más frecuentes son el origen de la creación del mundo y de los hombres, producto de la intervención de las divinidades creadoras. Se nos narran las hazañas de los héroes, las cuales aparecen determinadas por la presencia e influencia de los dioses.
Ejemplo:
“El día en que Yavé Dios hizo la tierra y los cielos, no había sobre la tierra arbusto alguno, ni había brotado aún ninguna planta silvestre, pues Yavé Dios no había hecho llover todavía sobre la tierra, y tampoco había hombre que cultivara el suelo e hiciera subir el agua para regar toda la superficie del suelo.
Entonces Yavé Dios formó al hombre con polvo de la tierra; luego sopló en sus narices un aliento de vida, y existió el hombre con aliento y vida. Yavé Dios plantó un jardín en un lugar del Oriente llamado Edén, y colocó allí al hombre que había formado. Yavé Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles, agradables a la vista y buenos para comer. El árbol de la Vida estaba en el jardín, como también el árbol de la Ciencia del bien y del mal.” Génesis, 2, 4–9

C. El mundo maravilloso.
Representa un mundo homogéneo en el cual todos los hechos narrados pertenecen a la cualidad de lo maravilloso. Plantea el deseo de un ser común de adquirir una condición superior. La estructura del cuento maravilloso permite que cumpla su anhelo: ser rico, ser príncipe o rey. Participan personajes surgidos de la fantasía popular, como hadas, ogros, duendes y brujas. Plantea un narrador omnisciente que exige del lector una credibilidad absoluta con respecto a los hechos narrados, que escapan a nuestra lógica cotidiana.
Ejemplo:
“En cuanto a los Hobbits de la Comarca, de quienes tratan estas relaciones, conocieron en un tiempo la paz y la prosperidad y fueron entonces un pueblo feliz. Vestían ropas de brillantes colores, y preferían el amarillo y el verde; muy rara vez usaban zapatos, pues las plantas de los pies eran en ellos duras como el cuero, fuertes y flexibles, y los pies mismos estaban recubiertos de un espeso pelo rizado muy parecido al pelo de las cabezas, de color castaño casi siempre.”
J.R.R. Tolkien, El Señor de los Anillos.

D. El mundo utópico.
Con el término utopía (del griego: u = inexistencia; topos = lugar) nos referimos a la descripción de estados imaginarios, ideales y perfectos. Sólo a partir del siglo XVI, la invención y descripción de estas sociedades recibe el nombre de utopía (a partir de la obra homónima de Tomás Moro).
En literatura, suele definirse como utopía una novela o ficción en la que se concibe y describe un estado de las características antes mencionadas.
Presencia de un narrador omnisciente que autentifica la verdad sobre los hechos sobrenaturales. Pacto de lectura de credibilidad absoluta del lector. Tópicos que permiten reconocer el mundo utópico: el tópico del locus amoenus (lugar ameno) o tópico de la abundancia, la edad de oro.
También puede darse la presencia de elementos maravillosos.
Obras clásicas de este tipo son: de Platón, La República; de San Agustín, La ciudad de Dios.
Otras manifestaciones de mundos utópicos son:
El relato bíblico del "Génesis", pues configura un mundo utópico en el paraíso celestial, donde los primeros padres del género humano, Adán y Eva, viven en un estado de inocencia primordial.
La conquista de América, en tanto aventura económica y evangelizadora, que construye una imagen utópica, mitológica del espacio imaginario, cobrando existencia “real” en
América.
Algunos entes de ficción en este mundo son: fuentes de la eterna juventud, sirenas, ciudades de oro, amazonas, etc. Por ejemplo, Bernal Díaz del Castillo, frente a la arquitectura del imperio azteca, cree que ha llegado a un lugar de leyenda, donde proliferan: “... las cosas de encantamiento que cuentan en el libro de Amadís”.
Ejemplo:
“Cada grupo de treinta familias elige anualmente entre sus miembros un magistrado, llamado sifogrante en el idioma antiguo y filarca en el moderno. (...)
La función principal y casi única de los sifograntes está en procurar que nadie se entregue al ocio, sino que todos se dediquen concienzudamente a su oficio, sin que, no obstante, lleguen a fatigarse como bestias de carga trabajando constantemente desde la primera hora del día hasta la noche. Esto sería peor carga que la esclavitud y, no obstante, tal es, en casi todas partes, la vida de los trabajadores, excepto en Utopía, donde se divide la jornada en veinticuatro horas iguales, contando en ella el día y la noche, y se destinan seis al trabajo: tres por la mañana, después de las cuales van a comer; acabada la comida reposan dos horas y luego trabajan otras tres horas hasta el momento de recogerse para cenar. Cuentan las horas a partir del mediodía. Vanse a dormir a las ocho y conceden al sueño ocho horas.”
Tomás Moro, Utopía.
E. El mundo fantástico.
El relato comienza presentándonos un mundo realista–cotidiano, posteriormente aparece un acontecimiento sobrenatural. Este fenómeno extraño puede ser explicado por tipos de causas naturales y sobrenaturales. La posibilidad de vacilar entre ambas crea el efecto fantástico. El narrador–personaje es de uso frecuente. El fenómeno sobrenatural instala así, un enigma, una incertidumbre intelectual sobre el tipo de mundo en que “realmente vivimos”. Se da el efecto del asombro y miedo frente al fenómeno que aparece como sobrenatural.
Resolución del conflicto: La percepción de lo fantástico puede naturalizarse si el narrador finalmente explica el acontecimiento fantástico por medio de causas naturales. Ejemplo: se explica que el personaje es víctima de la locura, de ahí su percepción de fenómenos sobrenaturales (Amelia, de Nerval).
En el mundo fantástico puro, el enigma no se resuelve, no hay explicaciones racionales que aclaren su aparición, por lo cual puede mantenerse en la ambigüedad lo que genera a un cuestionamiento del “mundo realista”.
Temas frecuentes: el motivo del doble, el motivo de los mundos comunicantes, las  metamorfosis, la realidad dentro de la realidad, etc. En general, lo fantástico se relaciona más con los espacios y culturas urbanas cosmopolitas que con la cultura latinoamericana.
Ejemplo:
“Alcanzó a cerrar otra vez los párpados, aunque ahora sabía que no iba a despertarse, que estaba despierto, que el sueño maravilloso había sido el otro, absurdo como todos los sueños; un sueño en el que había andado por extrañas avenidas de una ciudad asombrosa, con luces verdes y rojas que ardían sin llama ni humo, con un enorme insecto de metal que zumbaba bajo sus piernas. En la mentira infinita de ese sueño también lo habían alzado del suelo, también alguien se le había acercado con un cuchillo en la mano, a él tendido boca arriba, a él boca arriba con los ojos cerrados entre las hogueras.”
Julio Cortázar, La noche boca arriba.

F. El mundo de ciencia ficción.
Es un mundo en el cual se da la irrupción de lo fantástico en el mundo cotidiano, utilizando la ciencia como coartada de la fantasía. La verosimilitud de los hechos narrados está dada por un referente pretendidamente científico, que cumplirá un rol esencial en la trama. La ciencia desplaza a la magia, ocupando su lugar, transformando la ficción fabulosa en ciencia–ficción.
Son relatos que se basan en nuestra sociedad, pero que, por lo general, se ambientan en un futuro hipotético en el que el mundo aparece devastado por la guerra, el totalitarismo o la tecnologización excesiva. De ahí que se les pueda denominar anti–utopías. Suelen contar con un narrador omnisciente. Los temas preferidos de la ciencia ficción, aparte de los mencionados, son los androides, el viaje por el tiempo, la inteligencia artificial, el viaje a otros mundos, la invasión de alienígenas a la tierra, etc.

Ejemplo:
“Un edificio gris, achaparrado, de sólo treinta y cuatro plantas. Encima de la entrada principal las palabras: Centro de Incubación y Condicionamiento de la Central de Londres, y, en un escudo, la divisa del Estado Mundial: Comunidad. Identidad, Estabilidad. (...)
Los niños Alfa visten de color gris. Trabajan mucho más duramente que nosotros, porque son terriblemente inteligentes. De verdad me alegro muchísimo de ser Beta, porque no trabajo tanto. Y, además, nosotros somos mucho mejores que los Gammas y los Deltas. Los
Gammas son tontos. Todos visten de color verde, y los niños Delta visten todos de caqui.
¡Oh no, yo no quiero jugar con niños Delta! Y los Epsilones todavía son peores.”
Aldous Huxley, Un mundo feliz.

G. El mundo real maravilloso.
Lo maravilloso es expresión de la realidad de Hispanoamérica. El término se aplica como equivalente a realismo mágico, tipo de narrativa hispanoamericana que crea un nuevo realismo en el que se considera al hombre y su entorno inmersos en un mundo de fantasía y de misterio. En dicho espacio narrativo se producen hechos extraordinarios, que van más allá de las fuerzas de la naturaleza, auténticos milagros, aunque despojados de sus connotaciones religiosas o fantásticas. Es decir, en este tipo de mundo se funden los hechos usuales con los excepcionales, pero siempre tratados como un mundo normal y cotidiano. Esta forma de percepción de la realidad se descubre en ciertas expresiones literarias precolombinas presentes en relatos fantásticos de transmisión oral. Escritores como Alejo Carpentier, Miguel Ángel Asturias, Juan Rulfo o Gabriel García Márquez recogen de las vanguardias europeas la superación del prejuicio racionalista consistente en creer que la realidad es sólo cognoscible a través de la lógica y el razonamiento de la conciencia.
Ejemplo:
“Al tercer día de lluvia habían matado tantos cangrejos dentro de la casa, que Pelayo tuvo que atravesar su patio anegado para tirarlos en el mar, pues el niño recién nacido había pasado la noche con calenturas y se pensaba que era a causa de la pestilencia. El mundo estaba triste desde el martes. El cielo y el mar eran una misma cosa de ceniza, y las arenas de la playa, que en marzo fulguraban como polvo de lumbre, se habían convertido en un caldo de lodo y mariscos podridos. La luz era tan mansa al mediodía, que cuando Pelayo regresaba a la casa después de haber tirado los cangrejos, le costó trabajo ver qué era lo que se movía y se quejaba en el fondo del patio. Tuvo que acercarse mucho para descubrir que era un hombre viejo, que estaba tumbado boca abajo en el lodazal, y a pesar de sus grandes esfuerzos no podía levantarse, porque se lo impedían sus enormes alas.”
Gabriel García Márquez, “Un señor muy viejo con unas alas enormes”.

H. El mundo onírico.
Representación literaria del contenido de los sueños alojados en el subconsciente. Las percepciones de sueños, ensueños y pesadillas son incorporadas al mundo narrativo, provocando en el lector interpretaciones ambiguas y confusas. El mundo onírico se reconoce, fundamentalmente, en la narrativa contemporánea centrada en la perspectiva subjetiva del narrador personaje.

Ejemplo:
“Un hombre está frente a mí, muy cerca de mí. Es joven; unos ojos muy claros en un rostro moreno y una de sus cejas, levemente arqueada, prestan a su cara un aspecto casi sobrenatural. De él se desprende un vago, pero envolvente calor. Y es rápido, violento, definitivo. Comprendo que lo esperaba y que le voy a seguir como sea, donde sea. Le echo los brazos al cuello y él entonces me besa, sin que por entre sus pestañas las pupilas luminosas cesen de mirarme.
Ando, pero ahora un desconocido me guía. Me guía hasta una calle estrecha y en pendiente. Me obliga a detenerme. Tras una verja, distingo un jardín abandonado. El desconocido desata con dificultad los nudos de una cadena enmohecida. (...)
Estoy frente a la casa de mi amante. Las persianas continúan cerradas. Contemplo, gozosa, el jardín abandonado. Me aprieto a las frías rejas para sentirlas muy sólidas contra mi carne. ¡No fue un sueño, no! (...)
Un criado me invita a pasar, con la mirada.
–Avisaré a la señora –insinúa el criado y se aleja.
¿La señora? ¿Qué señora? Paseo una mirada a mi alrededor. ¿Y esta casa, qué tiene que ver con la de mis sueños?”
María Luisa Bombal, La última niebla.

III. LOS ESPACIOS NARRATIVOS.
El término espacio tiene demasiada amplitud, abarca tanto los lugares físicos específicos en los que suceden los hechos, como la atmósfera, el ámbito espiritual al que la obra se refiere.
La dimensión espacial es importante y tiene estrecha relación con los otros elementos de la narración literaria: personajes, acontecimientos, narrador. Por ello, la dividiremos de acuerdo a los hechos y personajes, y con respecto a la acción. Hablaremos entonces del espacio de los acontecimientos, o del acontecer, y del espacio de la acción.

A. Espacio del acontecer.
En este espacio o ambiente encontraremos dos denominaciones: una para referirnos al espacio inmediato en donde ocurren los hechos, y otra, más amplia, que enriquece la narración ampliando el espacio, tanto en lo físico como en lo temporal.

a. Escenario:
Se refiere al ambiente más reducido y también más concreto. Es el lugar físico en donde ocurren las acciones de los personajes.
Ejemplo:
“Había varias escopetas feas y viejas, y un par de pistolas de arzón encima de la chimenea, y tres cajas de colores chillones que se hallaban alineadas a lo largo de la repisa constituían todo su adorno. El piso era liso, de piedra blanca; las sillas, de respaldo alto, de modelos anticuados y pintados de verde, en tanto que una o dos negras y pesadas permanecían ocultas en la sombra. En un arco debajo del aparador yacía una gigantesca perra de muestra, rodeada por un enjambre de chillones cachorros, en tanto que otros perros descansaban en los demás escondrijos.”
Emily Bronté, Cumbres borrascosas.

b. Marco:
Es una denominación que amplía el ambiente físico y temporal. Implica alusiones al tiempo histórico y a los lugares geográficos en donde ocurren los hechos, o sea, la ubicación temporal, el estrato o ambiente social en el que los personajes se mueven, o al que pertenecen. El marco nos entrega con mayor claridad el o los ambientes en que se desarrollan los acontecimientos.
Ejemplo:
“A principios del mes de julio de 1850 atravesaba la puerta de calle de una hermosa casa de Santiago un joven de veintidós a veintitrés años.
Su traje y sus maneras estaban muy distantes de asemejarse a las maneras y al traje de nuestros elegantes de la capital. Todo en aquel joven revelaba al provinciano que viene por primera vez a Santiago.”
Alberto Blest Gana, Martín Rivas.

B. Espacio de la acción.
Este espacio requiere mayor análisis. A grandes rasgos, se puede decir que es el entorno cultural (religioso, moral, social) que condiciona el comportamiento de los personajes y que se traduce en una "atmósfera" o espacio espiritual, que define las características del acontecer.
El espacio de la acción no es explícito, se muestra en el análisis que se realice sobre el comportamiento de los personajes de una sociedad, un lugar, etc.


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